Soriano: el documental que el tiempo convirtió en un archivo de voces
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Soriano fue mi primer documental de largometraje sobre un escritor. Fue, también, la película que dio origen a lo que hoy es Heritage Film Project, una experiencia que lleva décadas.
HERITAGE FILM PROJECT presenta SORIANO un film de EDUARDO MONTES-BRADLEY
con HÉCTOR OLIVERA · FRANCO LUCENTINI · NICO ORENGO · JUAN SASTURAIN FEDERICO LUPPI · ROBERTO COSSA · AÍDA BORTNIK · LUIS SEPULVEDA · JOSÉ PABLO FEINMANN · OSVALDO BAYER · EDUARDO GALEANO · GIANNI MINÀ
MARTIN CAPARROS · RODRIGO FRESAN · ANA MARIA SHUA · JUAN FORN
cinematorgrafía GASTON OCAMPO edición EDUARDO LOPEZ
guion y dirección EDUARDO MONTES-BRADLEY
Quiero decir, entonces, que todo empezó aquí. El método documental que persigo desde entonces —el documental como contra-archivo— nació con Soriano, un film que cuenta la historia de un hombre que entró a la literatura, según sus propias palabras, por la ventana. No es poca ironía que el primer retrato fuera el de un outsider. El método encontró, desde el principio, al hombre justo.
Durante años me preguntaron dónde se podía ver Soriano. Alguna vez creí haber dado con una copia en buen etado, pero no: faltaban los últimos diez minutos. Las peliculas tienden a desaparecer. Los formatos nuevos se encarga de eso. Soriano fue filmada en super 16mm con una cámara Aaton y película Kodak revelada en Paris, Londres y Nueva York a medida que avanzaba el rodaje. Hoy, Soriano vuelve a estar disponible, completa y como y en un estado no tan deplorable como era de esperarse.
Quién fue el Gordo
Osvaldo Soriano vendía libros como pocos, y eso —en un país donde el mercado empezaba a reemplazar a la academia como forma de legitimar a un autor— le valió tanto el afecto de sus lectores como el desdén de cierta crítica universitaria. Se lo trató como la figura del escritor que no se debía ser: el que narra, el que entretiene, el que cuenta historias y vende.
El mismo Soriano lo percibía de esa manera. Afirman quienes le conocieron de cerca que nunca se consideró un literato; decía sentirse un paracaidista en la literatura, alguien que había entrado sin pedir permiso, casi con trampa. Y sin embargo, fue uno de los pocos que supo mirar como pocos. En algún momento uno de los entrevistados afirma que Soriano, más que un escritor, era un gran observador. Si mal no recuerdo, el comentario surgió en un restaurate .en Palermo en el que concidieron Pasquini Durán, Aida Birtnik y el Negro Juarez. La cena fue filmada para el documental, una suerte de velorio con panqueques. En otro momento alguien afirma que nadie supo definir el peronismo como él recurriendo al diálogo en el que uno de sus personajes le dice al otro que él nunca se metió en política, que siempre había sido peronista. Creo recordar que quien recuerda en este caso es Ana Maria Shua, sentada en un bar de Buenos Aires.
Más adelante Shua asegura que Soriano hablaba de la lucha entre la izquierda y la derecha del peronismo como si fuera una película de cowboys. No como parodia, que es una exageración de la realidad, sino como una simplificación de una realidad que estábamos padeciendo.
Juan Forn habla desde la redacción de Página/12 donde había compartido años junto a Soriano, que la obra de "gordo" es la gran novela de carretera de un país que no conducía a ningún lado.
Felix Samoilovich y Osvaldo Bayer, que conocieron al escritor durante su exilio en Bélgica comparten algunas anécdotas. La más celebrada fue quizás aquella de El contador de patos del lago de Bruselas, una historia delirante que nunca supe su fue cierta o completamente inventada para entretener al interlocutor. En el fin también podemos redescubrir las cartas de Cortázar, contándole a Soriano que para entonces vivía en Paris, que habían encontrado el cadáver de Conti y que lo habían secuestrado a Rodolfo Walsh. Todo eso está en la película, son anécdotas entre lo real y el espanto que nos develven .un pais en tinieblas.
Tengo la impresión que este documental se volvió, sin proponérselo, cementerio de una generación.
Cuando filmé Soriano, muchas de las voces que aparecen en ella estaban vivas, tomaban vino, comian queso y salamines estaban dispuestos a compartir historias. Celebraban la idea de este documental al que todos apoyaron. Hoy, muchas de esos testigos ya no están.
Inventario necrológico: Han muerto Eduardo Galeano y Federico Luppi, Roberto Cossa, Aída Bortnik, José Pablo Feinmann y Osvaldo Bayer; Juan Forn, de la generación más joven; y los italianos Franco Lucentini, Nico Orengo y Gianni Minà —este último, el periodista que entrevistó a Fidel Castro, y cuya conversación con el Gordo sobre Cuba quedó registrada en la charla que sostuvimos en su departamento en Roma.
No todos se tomaron el palo, algunos aun resisten bajo el agua. Pero ver la película hoy es escuchar a un grupo de personas que ya no pueden volver a compartir una charla, diciendo lo que pensaban de un amigo y de su país. Eso es, finalmente, lo que un documental puede hacer y un libro no: guardar la voz, el gesto, la risa. La película se ha convertido en aquello que Soriano mismo era —un narrador— y en aquello que yo no sabía que estaba haciendo cuando la filmé: un archivo de algo que se estaba por perder.
En la Argentina, decía Caparrós, la muerte limpia casi todo. Y somos, agregaba, maravillosos productores de mitos. Esta película pudo haber contribuído a la consolidación de un mito, pero no. Curiosamente la misma película cayó en el olvido, talvez Soriano haya corrido la misma suerte, no puedo saberlo, o ni quiero enterarme. De alguna manera, este rescate, el de hoy, el de esta publicación, intenta devolver la figura de Soriano a su condición humana.
El libro, los festivales
Al documental le siguió la publicación de las transcripciones en forma de libro, traducido y publicado también en Italia. Soriano se presentó en el Trieste, en Biarritz, en el BAFICI y en muchos otros festivales de cine en los que fue recibido generosamente por la crítica y el público.
Pero lo que más me importa hoy no es el recorrido de la película, sino que vuelva a estar al alcance de quien la buscó durante años. Está aquí. Es de ustedes.
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